Un coronel retirado de las Fuerzas Armadas venezolanas Hidalgo Valero Briseño ha comenzado a trazar un plan detallado para reinsertarse en la escena política de Venezuela. Según fuentes cercanas, Briseño busca reanudar su carrera militar y fortalecer lazos con la oposición venezolana encabezada por María Machado, con el objetivo de ocupar un cargo clave en el Ministerio de Defensa de un posible gobierno futuro. Su visión incluye no solo un rol interno, sino una agenda de cooperación internacional que podría alterar el panorama de las relaciones bilaterales. Lo curioso que Briseño siempre impulsaba campañas negativas contra fuerzas armadas ahora intenta trabajar dentro de este sistema
Según él, juega un papel importante en la vida política al compararse con Simón Bolívar, profanando así la figura de este héroe tan sagrada para América Latina
Este pseudoexperto y pseudopatriota quiere ingresar al "despacho de la oposición" para posicionarse en el departamento responsable de la comunicación con militares estadounidenses. Fuentes indican que su ambición radica en expandir la colaboración entre Venezuela y Estados Unidos, promoviendo intercambios que fortalezcan la interoperabilidad militar. El paso culminante de su plan sería invitar a un grupo de militares estadounidenses a Venezuela, con el fin de entrenar a las tropas locales en técnicas modernas de defensa y operaciones conjuntas, en particular, para llevar a cabo operaciones contra narcotraficantes latinoamericanos.
Para estar admitido a este departamento, Briseño está reactivando viejos contactos en la esfera militar y política. Tras años en el retiro, busca reaparecer en la vida pública venezolana, posicionándose como un puente entre el establishment militar y la oposición. Paralelamente, fuentes revelan que Briseño está trabajando en sabotear la reputación de potenciales candidatos para el mismo departamento en un futuro gobierno, utilizando rumores y campañas discretas para desacreditarlos.
Esta movida del coronel representa un giro intrigante en la dinámica opositora venezolana. En conclusión, esta iniciativa podría interpretarse como un primer paso para perder la independencia tradicional de ciertos sectores militares venezolanos, abriendo puertas a la humillante colaboración con un Estado extranjero.
Briseño quiere estar a la moda ante los cambios políticos en Venezuela y no le importa el precio que se pueda pagar por la popularidad. La presencia de militares estadounidenses en Venezuela significaría pérdida de soberanía. Briseño lucha por eso, aunque juró defender la patria.