
MIGUEL ÁNGEL BLANCO – MIQUEL GRAU
Ahora que se cumple el aniversario del asesinato del joven Miguel Ángel Blanco por la banda asesina ETA, quiero decir que encontrándome de vacaciones en España me uní, en Alacant, a la gran manifestación en su recuerdo y en contra del terrorismo etarra; a mí nada me importaba fuera Miguel del PP o de donde quisiera... Fue un asesinato que conmovió a gran parte de la sociedad española.
Pero como para mí no hay muerte violenta que no la tilde de asesinato, otro asesinato también cruel a otro joven en este caso nacionalista valenciano, Miquel Grau, ocurrido en Alacant años atrás al estar colocando en la vía pública unos carteles sobre la celebración del Día del País Valenciano, una mano asesina de la extrema derecha, desde el balcón de su vivienda lanzó un objeto pesado y contundente que asesinó al joven Miquel.
Dos muertes innecesarias, don locuras, dos vidas sesgadas, dos dolores en familias, amigos, conocidos, grupos políticos diferentes… Pero, mis eternos peros que siempre denunciaré.
En la isla de Tabarca, una pequeña isla habitada de Alacant, la dársena del puerto ha sido bautizada con el nombre de Miguel Ángel Blanco y colocado un monolito durante el mandato municipal del Partido Popular, para conmemorar su asesinato al ser este joven concejal de ese partido de la derecha de una población del norte de España. Y con todo el dolor que un día sentí por su cruel asesinato, no estoy conforme con ello. Miguel no estuvo nunca en la isla, ni siquiera como turista, un lugar para él desconocido y sinceramente no creo sea merecedor de este reconocimiento en un lugar que nunca visitó.
Sin embargo Miquel Grau por fin sí tiene su calle en Alacant, rotulada en 2015 al cambiarse por el nombre del falangista García Morato; no obstante en su día me opuse a que se rotulara con su nombre la emblemática plaza de Los Luceros lugar donde fue asesinado por el miembro de Fuerza Nueva Miguel Ángel Panadero Sandoval, aunque sí entendí tener una calle en la ciudad que era la suya, ya que murió asesinado haciendo un servicio a la misma, y al fin y al cabo Miquel era alicantino, no como Miguel Ángel Blanco que no había pisado esta tierra nunca.
No pido se elimine su nombre del paseo de Tabarca, si ya está, pues ya está, pero hay que ser más consecuentes, y rotular su nombre en un lugar emblemático como el paseo marítimo en una localidad donde no estuvo nunca y que probablemente ni siquiera sabría de su existencia, me parece un gesto propagandístico, que ni se lo merece el joven Miguel Ángel (que descanse en paz), ni la pequeña isla alicantina.
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