No cabe duda de que el señor Feijóo tiene entre ceja y ceja la frustración de haber abandonado la presidencia de su Galicia ante la propuesta y promesa de su partido de ser candidato a la Moncloa, y se lo pintaron tan bien, que muy iluso lo creyó. Y creo que lo sigue creyendo, pero ha topado no con Sánchez, no con los nacionalistas periféricos, no con Podemos o Esquerra Republicana o Sumar, ha topado con Vox, que si por una parte le ayudará a conseguir su propósito, es tan grande el peaje que le exige que es precisamente lo que se lo impide.
El PP ha ido cediendo en las autonomías..., un grave error de cálculo pensando que alcanzaría mayoría absoluta y no necesitaría a Vox, pero al necesitarlo porque sin él no las gobernaría donde ha ganado recientemente, ha demostrado a los demás partidos lo que hará en el gobierno de la nación, que está sometido a Vox, y ese es el gran handicap del PP y Feijóo, que nadie le dará su apoyo.
Y ahora, a destiempo, pide hablar con Junts, e incluso ha ido a Catalunya a dar una conferencia a la clase empresarial, como si ésta fuese tonta y no supiera que con Vox en Madrid si ya lo tiene malo o regular, empeoraría mucho. Y Puigdemont, resabiado y molesto, le exige que si desea hablar con Junts él es el líder y que ha de ir a Waterloo; una humillación que Feijóo no desea, pero... Pero en política se ven tantas cosas, que verlo en Waterloo rogando ayuda no es de extrañar.
Feijóo pude cantarle a Abascal eso de "Mis males a tu lado no tienen remedio, contigo porque me matas, sin ti porque me muero"