EL ESPAÑOL Y EL TRABAJO
Que al español medio le gusta muy poco el trabajo, es cosa bien sabido. “Ganaras el pan con el sudor de tu frente” es un mandato divino, como un castigo por enseñarle Eva su manzana a Adán, y al españolito los castigos como que tampoco le van.
Pero inventiva no le falta, y tuvo que ser un español —¡faltaría más!— el que inventase el cobrar por no hacer nada… Nada de nada.
Este fue Don Tancredo. Solo en España podría darse esta figura. Don Tancredo salía a la plaza de toros completamente enharinado (acompaño foto) se colocaba en un pedestal y rezaba a dios para que el toro que salía de toriles, al verlo todo blanco lo confundiera con una estatua y no lo empitonara. Don Tancredo cobraba por estarse quieto, por no hacer nada. Casi ni respiraba, pues respirar también significa trabajar...

Lógicamente era la admiración de los españoles de la época, ¡qué tío! cobra y ni siquiera se mueve… ¡quién pudiera! Don Tancredo fue un símbolo y la ambición de muchos españoles.
Hoy los nuevos Tancredos se meten a políticos (vean a Abascal, que nunca le dio un palo al agua) y cobran, si tener idea de lo que en realidad un político significa, pero cobrando ya es el fin que persiguen.
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