CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE SR SÁNCHEZ
Publicado: 06 Jun 2026 16:51

Señor don Pedro Sánchez, permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en golpes bizarros, algo en lo que tiene ganada a pulso una acreditada reputación.
Es su partido político el que recibe hoy la práctica totalidad de las diatribas que se utilizan malévolamente para provocar en él un reventón que devuelva el poder a la derecha, esta vez con los ultras adheridos al forro de su chaleco. Y sin duda es usted es el único que lo puede impedir porque así lo decidió en su día: asumir un modelo de liderazgo no compartido. Y hoy, malogrado ya el "paraliderazgo" de Zapatero situado en la periferia del poder, solo queda usted y su soledad. Nada más… pero es mucho, créame. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la derecha, la cobarde y la ultra cada vez más parejas.
Y ese golpe que debe emanar de su singular factoría de la audacia es sin duda algo muy simple. Y es esa simplicidad lo que le convierte en un colosal revulsivo revolucionario para nuestro corrompido ecosistema político.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no socialista (de hecho no soy nada ista), quizás muy poco inteligente e instruido, pero sí muy observador.
Se trata de explicar… Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado. Mirarle a los ojos a ellos y admitir los fallos que se han cometido. No pasa nada, al contrario, los errores admitidos y enmendados fidelizan y encantan mucho más que la ausencia de errores, porque al fin y al cabo somos humanos y los errores o equivocaciones es nuestra divisa como tales. La perfección en el ser humano no existe.
Se trata pues de arriesgar su propia encuesta interna para identificar y depurar las obligaciones, como debe hacer cualquier organización que se precie. Se trata, sin duda y recapacite en ello, de pedir perdón a la ciudadanía por lo sucedido. No puede imaginarse usted cómo valorará gestos de esa índole la sociedad. Y no lanzarse desesperadamente al recuento de las maldades del contrario. Nadie se curó jamás de enfermedad alguna con el diagnóstico del de enfrente, del “y tú más”, por mucho, muchísimo más errores que la oposición haya cometido… Y los ha cometido. Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida sobre su esposa Begoña, incomprensible como espeluznante ver a un juez rebuscando bajo los cantos rodados dónde encontrar un fallo semana tras semana, o del indescifrable caso de su hermano David (que tiene pinta de salir a hombros del juzgado) o del fascinante caso "Fiscal General". A pesar de todo ello, señor Sánchez así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar al tener una oposición frustrada y mezquina y sin visos democráticos de desplazarlo de la Moncloa.
Ese acto de simpleza gallarda, créame, es lo que espera la sociedad española. La grandeza de la simplicidad. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con valentía numantina la ciudadanía está dispuesta a escucharle... Es más, ya la tiene usted en modo escucha. Solo espera que alguien le diga algo. Y que lo haga pronto. Si, finalmente, usted ha decidido explicarse a final de mes, le ruego compense esa tardanza con profundidad, sinceridad y autenticidad en el mensaje.
Y a usted le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta el deterioro ocasionado por el nerviosismo de la derecha y sus socios los ultras en su carrera desbocada por asaltar el poder. Precisamente en el país que hasta ahora estaba conteniendo este inquietante sorpasso en toda Europa. Viene usted obligado, señor Sánchez, si alguna vez creyó que algo tuvo que ver con esta numantina "excepción ibérica".
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que usted cree. Inquilinos hoy de la abstención, hibernados en la decepción, mudos y asombrados... pero esperanzados de que alguien les diga: “Levántate y vota”.. Se sorprendería, señor Sánchez.
La tercera. Por preservar la obra que ha comenzado a realizar y que merece continuar realizándose. Una obra que abarca un amplio abanico de progresos sociales, de crecimiento económico contra corriente y de reconocimiento exterior a pesar de sus arriesgadas tomas de posición. Y algo que no se le quiere tener en cuenta, y es muy importante sin necesidad de ahogarla, y es asedar el viejo problema territorial español y el separatismo. Si el hoy vilipendiado, buena persona y mejor político y estadista, señor Rodríguez Zapatero, consiguió la desaparición de ETA, aunque tan mal lo reconoce la oposición, si usted alcanzase un buen entendimiento con las fuerzas separatistas, y tiene tablas para ello, no piense en el reconocimiento de España, a veces muy mezquina en reconocer los valores ajenos, sino en su propia satisfacción.
La cuarta. Por su propio partido. No se preocupe por una improbable moción de censura. Un personaje tan escasamente dotado para el oficio de la política como Feijóo no conseguirá armarla. Sin embargo, hay en marcha una lenta y devastadora "moción de tortura" que, ante tanta inacción, va corroyendo y jibarizando a su partido. ¿Y qué pudiera pasar con él cuando usted pierda el poder?... Quizás lo que ha ocurrido en otros países europeos: un páramo, un partido irrelevante en un sistema político amputado. Usted se lo debe a su partido, aunque haya barones y viejas momias en él que no lo reconozcan. También se lo debe a la la izquierda democrática.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida, no tiene compañero... Ha expulsado a los demás del juego o ellos se han marchado. Ya no hay comités con licencia para disentir. Ya no hay barones. Ya no hay partido como contrapeso. Usted, en el universo de depredadores, se erigió en el gran depredador.
Usted ha jugado contra sí mismo y se ha dejado una única salida: convertirse en héroe. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás, será una derrota innumerable. No se desanime, y gánela… tiene argumentos y arrojo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (casi lógico) y desde dentro (una insensatez).
Usted lo puede hacer. Créame. La derecha lo sabe. Incluso, le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer. Y mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable a quienes esperan escucharle. Haga.
Recuerde usted. Recuerden todos. Lo realmente inquietante y temeroso sería si los ultras vuelven envalentonados a hombros de la derecha. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
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