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Vitornacovilha escribió: ↑16 Ago 2026 10:58
¿Cómo fundamentar una moral social que sea objetiva sin Dios? Contéstame esto último si es que quieres... y si es que puedes.
Usted, para justificarme la existencia de Jesús, al que yo nunca he dicho que no existiera como hombre, pero no con la aureola de Hijo de Dios, éste último ser supremo también un invento humano para establecer una “moral” que, leyendo la Biblia (origen de la existencia de ese dios, que, por cierto, es extremadamente injusto, al declararse dios de un solo pueblo –el judío– de los cientos que habrían en el mundo) deja mucho que desear, en ella hay incesto, padres que violan a hijas, o hijas de abusan sexualmente del padre, todo contrario a la moral que intenta establecer.
Jesús, el hijo del carpintero, pudo existir, y ser un santón que se proclamaba el Hijo de Dios, pero lo que digo, insisto y propago, es que no hay nada, absolutamente nada palpable, que nos indique de su existencia real, si existió pasó por el mundo como si nada... Si en realidad existiera dios (creador del Universo, el día y la noche…) y éste enviara a su hijo a la Tierra (lo de tener un hijo qué humano es...) el no dejar rastro alguno sería incomprensible, pues es un acto de mucha importancia. Y el que haya escritos del personaje, también los hay de El Quijote o Romeo y Julieta…, incluso sabiendo de no ser reales, existen (para el turista) sus viviendas, sus itinerarios...
Y ahora al tema
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Moral: Disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal. Conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad. Esto mismo puede contemplar las leyes humanas (de hecho se contemplan) sin necesidad de dimanar de ningún dios.
Ética: Disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano (vale lo dicho anteriormente)
Moral/Ética. Aunque en ocasiones se confunden, la diferencia entre ética y moral nos ayudará a entender cómo la primera (la ética) reflexiona sobre los principios que orientan nuestras decisiones, mientras la segunda (la moral) entronca normas, costumbres y valores aceptados por una sociedad.
Me pide usted la respuesta siguiente aunque más bien debiera ser usted quien la diera en vez de solicitármela: “
¿Cómo fundamentar una moral social que sea objetiva sin Dios?, no estoy preparado para fundamentarla ampliamente (y seguramente usted tampoco) pero por si le interesa considero mejor se la dé (nos la dé) un famoso psicólogo, cuya idea copio y pego, al igual que usted me trae escritos de otros personajes.
“El famoso psicólogo Piaget y luego su discípulo Kohlberg estudiaron las fases del razonamiento moral.
En los niveles más bajos está la moral entendida como mero sometimiento a normas externas dada por una autoridad (la llamada moral heterónoma). Por ejemplo, si a un niño de este nivel le preguntas “Si tu mamá se está muriendo y la única forma de salvarla es robando la medicina ¿deberías robarla?” si el niño respondiera que no, pues existe una norma “no robar” que viene dada por la autoridad “lo dice mi papá”, “lo manda el predicador”, “te detiene el policía”…
Sin embargo, al madurar pasan de la moral heterónoma a una moral autónoma.
Ahora, las normas no son meramente una imposición de una autoridad sino que debe tener una justificación moral en sí mismas y no en la fuente que las ordena. Una norma será moral si aumenta el bienestar en la sociedad (es decir la felicidad de las personas). Por ejemplo un niño podría decir que la norma “no robar” la justifica en que “si todos robaran, nadie podría confiar en que las cosas que necesite seguirán estando” (es decir, que el niño considera que causa un daño objetivo saltarse la norma). El niño será consciente de que las normas, cuando no sean positivas para mejorar la sociedad, deben ser rechazadas (cambiándolas por los cauces establecidos, rebelándose contra las normas injustas…). En especial es consciente de la existencia de excepciones a las normas. Por ejemplo dirá que: “aunque en general no sea ético el robar, la vida es más importante que la propiedad y por tanto está justificado que se robe para salvar una vida”.
Cuando un creyente dice que sin un dios que dicte unas pautas morales no existiría ética, lo único que demuestra es que no ha superado la moral más primitiva, la moral heterónoma. No entiende que pueda existir justificación para una norma moral salvo por el hecho de haber sido dada por una autoridad, en este caso un dios.
Por el contrario, la mayoría de las personas (no sólo las personas ateas, sino también muchos creyentes) aceptan que pueden existir normas objetivas basadas en una consenso sobre acciones que maximicen ese bienestar social. Por ejemplo, la norma de “no discriminación por sexo o raza”, se considera que es una norma moral (pues aumenta el bienestar social) y objetiva (pues no es una mera opinión particular sino algo que debería extenderse a todo grupo) y fruto de un consenso colectivo (por ejemplo recogida en el artículo 2 de la Declaración de Derechos Humanos).
Sólo los más fanáticos de los musulmanes afirman que asesinar cristianos es bueno porque lo diga el Corán (*) y sólo los más fanáticos de los cristianos son capaces de aceptar que el asesinato de mujeres y niños no combatientes porque lo diga la Biblia (**). Este fanatismo es la base de las yihads, las cruzadas, las guerras de religión o los atentados religiosos. Incluso aunque estos mandatos emanaran de un dios, no hay razón para que no podamos cuestionarlos y tildarlos de “inmorales”. Del mismo modo que aplaudíamos a Prometeo por robarle a Zeus el fuego para dárselo a los hombres (aunque pagara con un terrible castigo) deberíamos negarnos al asesinato de los creyentes en otras creencias (aunque tuviéramos que pagar con un castigo desproporcionado) y tildarlo de inmoral.
(*) Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los politeístas (los cristianos por asociar a Jesús con Dios) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! (Corán 9:5)
Querrían que, como ellos, no creyerais, para ser iguales que ellos. No hagáis, pues, amigos entre ellos hasta que hayan emigrado por Alá. Si no cambian de propósito, apoderaos de ellos y matadles donde les encontréis. No aceptéis su amistad ni auxilio. (Corán 4:89)
(**)Tras la derrota de los madianitas: “¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres?... Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido hombre carnalmente (Núm. 31:15,17)
Tras la Invasión de Jericó: “Entregaron al anatema todo lo que había en la ciudad, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, incluso los bueyes, ovejas y asnos, pasándolos a filo de la espada”. (Jos, 6:21)
Todo el que dice "Zeus, el Faraón, Yahvé, el Führer Hitler… es el estándar absoluto de moral"… no entiende que no está formulando un axioma evidente ni mucho menos un hecho comprobable sino su dogma de fe.
a) Nadie puede negar un axioma evidente como la ley de no contradicción. “Es imposible que algo sea y no sea a la vez” Ej. no es posible que “hoy sea lunes” y que a la vez “hoy no sea lunes”.
b) Nadie puede negar hechos comprobables. Ej. Que la molécula de agua la componen hidrógeno y oxígeno.
c) Pero todo dogma de fe se puede refutar diciendo simplemente que “me niego a aceptar tu dogma de fe”.
- Al que opine que el Führer Hitler es el estándar absoluto de moral, se le refuta, simplemente diciendo que “me niego a aceptar ni siquiera como moral un tipo que mató a 12 millones de judíos, comunistas, gitanos, demócratas…”.
- Al que opine que el Zeus es el estándar absoluto de moral, se le refuta, simplemente diciendo que “me niego a aceptar ni siquiera como moral un tipo pendenciero y asesino”.
- Al que opine que el Yahvé es el estándar absoluto de moral, se le refuta, simplemente diciendo que “me niego a aceptar ni siquiera como moral un tipo que en sus libros sagrados defiende la esclavitud, el sexismo, el asesinato de los que creen en otros dioses y hasta de mujeres y niños presos de guerra”.
Y en general, aunque crean que están formulando algo “racional” o “evidente” cualquier norma que se justifique en que emana de una autoridad puede refutarse diciendo “me niego a aceptar la validez de esa autoridad”.
¿Cómo se crea una moral objetiva?
1. ¿De dónde sale pues la moral? ¡De la razón objetiva!
Es objetivo que fumar es dañino para la salud; o es objetivo que un bebe necesita para su desarrollo no solo alimento y vestido, sino también afecto (que le acaricien, que le hablen, que respondan a sus gestos…).
2. ¿Por qué debemos evitar lo dañino y hacer lo beneficioso?
Porque objetivamente, lo primero conduce a un desarrollo armónico e integral a lo que muchos han sintetizado como “hacernos más felices”. Obviamente felicidad global y no sólo a corto plazo (ej. el placer de atracarse de chocolate, llevaría aparejado el dolor de estómago con lo que el balance global y a largo plazo sería negativo).
3. ¿Por qué debemos ser felices? ¿Acaso no hay personas que se autolesionan o dicen que no quieren ser felices?
En primer lugar, cuando alguien se autolesiona o no quiere ser feliz, se trata de personas con problemas psicológicos (ej. depresiones graves) que impiden un razonamiento objetivo (ej son personas que aunque su madre se desviva por ellas y objetivamente sepamos que las quiere, ellas puede que la vean como alguien que las odia en una deformación psicológica de la realidad). Ellas mismas si por ejemplo con medicación eliminamos la base de la patología (ej. un déficit de neurotransmisor) o psicológicamente evitamos que tenga una visión no distorsionada de la realidad, y consiguen salir de la depresión, son capaces de verbalizar que “antes no podía ver la realidad y por eso no quería ser feliz. Ahora ¡Claro que quiero ser feliz!” Es decir que los que no quieren ser felices, en realidad son personas que no funcionan correctamente y no ejemplos de que realmente una persona sana pueda desear no ser feliz. Ellas mismas cuando pueden juzgar las dos situaciones escogen aquella en que son felices.
Por otro lado más que “debemos” es que “deseamos” ser felices. Identificamos lo “bueno” con lo que produce la gratificación (la deseabilidad como base de la ética). Alguien podría decir que no acepta esa definición de felicidad-deseabilidad = ética y defina ética de otra manera… pero entonces se encontrara con que ¡Nadie desearía ser “ético” si es contrario a sus deseos! (algo que es pura tautología) con lo que la renuncia a esta definición es mero problema filológico (usamos vocablos distintos, en vez de llamar “bueno” podríamos llamarlo “valorado positivamente”) y no conceptual (no es falso el concepto de que lo “valorado positivamente”, es lo que nos produce la felicidad deseada. Incluso en esta definición lo “bueno”, si se opone a lo “valorado positivamente”, sería algo que “no es valorable” y que no es lo que buscaremos hacer ¡Y con toda la razón!).
Pero yo puedo para buscar mi felicidad abusar de los demás haciéndoles infelices, ej. Violé a una persona para obtener placer sexual; o tengo mano de obra esclava para ser muy rico ¿Es eso ético?
Aquí se dan casos de confusión de las necesidades reales y los objetivos definidos.
Una necesidad real es la de afecto (incluido el placer sexual). Yo puedo definir como objetivo “violo a X para obtener placer sexual”, pero de nuevo es un error perceptivo. Cualquier psicólogo (o cualquier persona mínimamente racional) nos dirá que la felicidad aportada por una relación basada en el cariño es mucho mayor que en una relación basada en la obtención de sexo por la fuerza. ¡Nadie que tenga cubierto su afectividad se dedica a violar!
Una necesidad real es disponer cubrir nuestras necesidades primarias (alimento, cobijo, servicios que nos produzcan bienestar…). De nuevo la psicología nos muestra cómo, si bien la pobreza sí produce malestar, una vez superada esa fase en que es real que podríamos no tener donde dormir o que comer, aumentar la riqueza no aumenta la felicidad. Disfrutamos más con un par de buenos amigos una tarde de campo, que disfrutar en soledad (o con personas a las que no nos vincula afecto alguno) del hotel más lujoso del mundo en un paraíso natural.
De hecho, si buscamos los estudios neurológicos o psicológicos sobre las personas más felices, no nos salen personas que abusan de los demás (física, laboralmente…) sino personas que empatizan y quieren a los demás, de modo que lejos de que la felicidad este en el abuso, está en los que saben establecer lazos afectivos positivos… y de este modo el buscar mi felicidad, lejos de ser estorbada se reforzaría si los demás alcanzan la felicidad.
He aquí muy en resumen la forma de construir una moral objetiva.
En definitiva, que no nos hace falta ningún dios, sino cada vez leyes más humanas y más justas. Como cada cultura ha inventado uno o más dioses a imagen y semejanza de sus valores y conocimientos, se consideran hay, o han existido, miles de dioses… Sí, ya lo sé, el suyo es el verdadero. Yo me libro, al no creer en ninguno, de tal pavoneo… Y ya puestos, y perdone la broma, ¿porque no nombrar como nuevo dios a Pedro Sánchez?
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