A pesar de los pronósticos catastrofistas que hace 40, 30 y 20 años nos decían que a día de hoy España quedaría desertificada por culpa del cambio climático, la realidad es que la masa forestal en España ha aumentado un 30% desde 1990:
https://geographyfieldwork.com/Forest-Growth-Spain.htm
Lo que nos sitúa como el segundo país europeo con más superficie arbolada, sólo por detrás de Suecia:
https://iepnb.gob.es/areas-tematicas/forestal
Sin embargo, a pesar de ello, los incendios forestales son menos frecuentes e intensos que en décadas anteriores:



Es cierto que estos datos no están actualizados, pero dudo que la tendencia haya cambiado demasiado.
Y es probable que el calentamiento global esté influyendo en la virulencia de los incendios que estamos sufriendo últimamente, pero me da a mí que probablemente la escasa limpieza de los montes tenga mucho más que ver en ello.
En cualquier caso, incluso si admitiéramos (aunque es mucho admitir) que el cambio climático es la principal causa de estos incendios, como pretende o insinúa la anti izquierda, hemos de tener en cuenta que España emite a la atmósfera el 0,6 de las emisiones totales mundiales de CO2. Eso significa que, incluso aunque España lograse eliminar todas sus emisiones de CO2 a base de cesar toda su actividad económica y de cualquier otro tipo (es la única forma de hacerlo, aunque muchos desinformados lo ignoren), con todo el desastre que ello conllevaría, el cambio climático ni se enteraría. Seguiría ahí, causándonos los mismos incendios. ¿Conclusión? Pretender revertir esa situación es absurdo, por muy rentable política y económicamente que los intentos le puedan resultar a mucha gente, y lo único que nos queda es adaptarnos a la situación de la mejor manera posible: con las mismas políticas de prevención y actuación que hemos tenido siempre, pero mejoradas y potenciadas.