Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
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Vitornacovilha
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑08 Jun 2026 17:52 Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
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“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada"-Edmund Burke
Corolario de Nowomowa: tampoco ayuda cuando los buenos son idiotas.
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Y como decía el bachiller Sansón Carrasco a Sancho Panza: "Nunca segundas partes fueron buenas"Ver citas anterioresNowomowa escribió: ↑09 Jun 2026 07:52Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑08 Jun 2026 17:52 Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Yo en tu lugar me preocuparía más por el nivel de patetismo al que han llegado ustedes, los socialistas, en relación a Pedrito, a quien miran como caudillo.Ver citas anterioresNowomowa escribió: ↑09 Jun 2026 07:52Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑08 Jun 2026 17:52 Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
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Repite conmigo: ES DE GENTE TONTA. Es de gente tontísima el fanatismo que evoca Pedrito Sanchito...
Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Aquí no hay ningún fan ni de Pedro Sánchez ni de ningún político, cosa que no puede decirse de otros foros/blogs con claca.Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑09 Jun 2026 14:22Yo en tu lugar me preocuparía más por el nivel de patetismo al que han llegado ustedes, los socialistas, en relación a Pedrito, a quien miran como caudillo.Ver citas anterioresNowomowa escribió: ↑09 Jun 2026 07:52Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑08 Jun 2026 17:52 Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Por eso criticais solo a los del PP y Vox, mientras que a los del PSOE nada de nada.
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Ver citas anterioresNowomowa escribió: ↑09 Jun 2026 16:27Aquí no hay ningún fan ni de Pedro Sánchez ni de ningún político, cosa que no puede decirse de otros foros/blogs con claca.Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑09 Jun 2026 14:22Yo en tu lugar me preocuparía más por el nivel de patetismo al que han llegado ustedes, los socialistas, en relación a Pedrito, a quien miran como caudillo.Ver citas anterioresNowomowa escribió: ↑09 Jun 2026 07:52Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración...Ver citas anterioresVitornacovilha escribió: ↑08 Jun 2026 17:52 Señor don Santiago Abascal,
Permítame decirle, mediante esta carta abierta, que es usted (pues demostrado queda) un auténtico maestro en la resistencia incómoda, algo en lo que tiene ganada a pulso una reputación que muchos preferirían ignorar. Es su partido el que hoy concentra la práctica totalidad de las diatribas malévolas destinadas a frenar el avance de una derecha sin complejos que amenaza con romper el consenso progre que tanto beneficia al establishment. Y sin duda es usted el único que puede capitalizar esta situación, porque así lo decidió en su día: asumir un liderazgo claro, vertical y sin ambigüedades.
Hoy, con el “paraliderazgo” de otros diluido o apartado, solo queda usted y su determinación. Nada más… pero es mucho. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la izquierda y en buena parte del centroderecha, cada vez más parecidos en su afán por demonizarle. Y ese golpe que debe emanar de su factoría de coherencia y osadía es, sin duda, algo muy simple. Esa simplicidad es lo que le convierte en un revulsivo incómodo para el corrompido ecosistema político español.
Le explico bajo mi punto de mira y visto desde mi atalaya de no militante (de hecho no soy nada “ista”), quizás poco inteligente e instruido, pero sí observador.
Se trata de explicar. Sí, explicar al ciudadano qué ha pasado y qué está pasando realmente en España. Mirarle a los ojos y recordar sin titubeos las verdades que otros ocultan: la erosión de la soberanía nacional, el impacto descontrolado de la inmigración ilegal, los pactos con separatistas y filoetarras, la inflación que castiga a las clases medias y trabajadoras, o la agenda ideológica impuesta en educación y cultura. No pasa nada por ser directo; al contrario, la claridad y la firmeza fidelizan mucho más que los eufemismos y los consensos tibios. Los españoles están hartos de que les tomen por idiotas.
Se trata de arriesgar su propia encuesta interna para identificar debilidades y depurarlas sin piedad, como debe hacer cualquier organización seria. Se trata, sin duda, de no pedir perdón por defender lo obvio —la unidad de España, las fronteras, la igualdad ante la ley y el sentido común—, sino de pedir cuentas a quienes han roto el país. No se cure en salud con el “y tú más” constante, pero tampoco caiga en la trampa de suavizar su mensaje para gustar a quienes nunca le votarán. Nadie salvó jamás una nación con medias tintas.
Y todo ello, a pesar del calvario de soportar la acometida constante contra usted y su familia, las agresiones a sus militantes, las campañas de descrédito mediático, las purgas internas que todo liderazgo fuerte genera y los intentos de aislarle dentro de la derecha. A pesar de todo ello, señor Abascal, así es su negocio, y así debe asumirlo. Es el peaje a pagar por ser el único que nombra los problemas que los demás disimulan.
Ese acto de simpleza gallarda —hablar sin filtros, con datos y sin pedir perdón por ser español y patriota— es lo que espera una parte creciente de la sociedad. La grandeza de la coherencia. Y le aseguro (y créame que conozco al ser humano) que en esta tesitura de acoso y derribo que usted está soportando con entereza, muchos españoles —incluidos los decepcionados con el PP y los hartos del sanchismo— están en modo escucha. Es más, ya le tienen a usted como referencia. Solo esperan que alguien les diga algo con verdad y sin complejos. Y que lo haga pronto.
Si finalmente decide dar ese golpe de audacia, compénselo con profundidad, sinceridad y autenticidad.
Le obligan poderosas razones para hacerlo.
La primera. Contribuir a la limpieza del sistema político español, que ya no aguanta más el deterioro ocasionado por un Gobierno que ha convertido la Moncloa en un cortijo de favores a independentistas y radicales, mientras España se descompone. Precisamente en el país que hasta ahora resistía mejor que otros el avance de ciertas agendas globalistas.
La segunda. Por los ciudadanos que confían en usted. Y que son muchos más de los que algunos encuestadores interesados reconocen. Inquilinos hoy de la abstención o del voto oculto, hartos de que les llamen “fascistas” por querer fronteras seguras, igualdad entre españoles y una economía que no asfixie al que madruga. Se sorprendería, señor Abascal.
La tercera. Por preservar y ampliar la obra iniciada: romper tabúes, poner sobre la mesa la inmigración masiva y su relación con la inseguridad, defender la vida, la familia y la soberanía, y plantar cara al separatismo. Una obra que, aunque vilipendiada por el establishment, está calando en barrios y pueblos donde antes nadie les escuchaba.
La cuarta. Por su propio partido y por la derecha española. Las purgas duelen, pero la disciplina es necesaria cuando el enemigo es tan feroz. Usted se lo debe a Vox, aunque haya voces internas que no lo reconozcan. También se lo debe a todos aquellos que no quieren un PP light que termine pactando con Sánchez o rindiéndose al “progresismo”.
La batalla no está perdida. Ni ganada. Usted ha repartido las cartas de manera que ya solo usted mismo puede jugar esta partida con la verticalidad necesaria. Ha expulsado tibiezas o ellas se han marchado. Usted, en el universo de depredadores políticos, se erigió en el depredador que más molesta al sistema.
Usted ha jugado contra el establishment y se ha dejado una única salida: convertirse en el referente ineludible de la alternativa real. Echarse la batalla a la espalda y ganarla. Todo lo demás será dilución. No se desanime, y gánela… tiene argumentos, arraigo y osadía para ello… y sepa que intentarán desanimarlo, desde fuera (lógico) y desde dentro (una insensatez).Usted lo puede hacer. Créame. La izquierda lo sabe. Incluso le teme. Por eso ha concentrado tantas iras contra usted. Pero resulta que es usted quien puede hacer mucho. Y sin trampas. Explique. Diga. Hable claro a quienes esperan escuchar verdades. Haga.
Recuerde. Lo realmente inquietante sería que el sanchismo y sus aliados sigan destruyendo España mientras la derecha se empeña en ser correcta. Usted tiene una gran labor por delante, democrática y espinosa… pero lo conseguirá.
Postiguet 1, Shaiapouf 0.
Repite conmigo: ES DE GENTE TONTA. Es de gente tontísima el fanatismo que evoca Pedrito Sanchito...![]()
![]()
Claro que no. La carta a Pedrito Sanchito es completamente objetiva, imparcial y tiene cero de fanatismo.
En fin, socialistas españoles, dejan a un MAGA como simples moderados.Ver citas anterioresEL POSTIGUET escribió: ↑06 Jun 2026 16:51 Es su partido político el que recibe hoy la práctica totalidad de las diatribas que se utilizan malévolamente para provocar en él un reventón que devuelva el poder a la derecha, esta vez con los ultras adheridos al forro de su chaleco. Y sin duda es usted es el único que lo puede impedir porque así lo decidió en su día: asumir un modelo de liderazgo no compartido. Y hoy, malogrado ya el "paraliderazgo" de Zapatero situado en la periferia del poder, solo queda usted y su soledad. Nada más… pero es mucho, créame. Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la derecha, la cobarde y la ultra cada vez más parejas.
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Vitornacovilha
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Re: CARTA ABIERTA A DON SANTIAGO ABASCAL
Veamos el nivel de subjetividad/objetividad según ChatGPT:
Prompt: Te pasaré una entrada de blog, dime del 1 al 10 el nivel de subjetividad en este. Y luego dame ejemplos de afirmaciones subjetivas o fanáticas (te conmino a que tú lo califiques)
Prompt: Te pasaré una entrada de blog, dime del 1 al 10 el nivel de subjetividad en este. Y luego dame ejemplos de afirmaciones subjetivas o fanáticas (te conmino a que tú lo califiques)
Ver citas anterioresSi evaluamos la subjetividad política y valorativa del texto en una escala de 1 a 10, yo le daría aproximadamente un 9/10.
No es un texto informativo ni analítico en sentido estricto. Es una columna de opinión o una carta política persuasiva, donde predominan los juicios de valor, las interpretaciones personales, las emociones y las predicciones sobre actores políticos. Hay muy pocas afirmaciones respaldadas con evidencia concreta y muchas afirmaciones categóricas sobre intenciones, capacidades, estados de ánimo colectivos y cualidades morales.
¿Es fanático?
No lo calificaría como un texto fanático extremo (10/10), porque:
Reconoce errores del PSOE y de Sánchez.
Pide autocrítica y petición de perdón.
No plantea teorías conspirativas.
No demoniza absolutamente al adversario.
Pero sí tiene un sesgo muy marcado favorable a Sánchez y muy desfavorable hacia la derecha. Lo situaría aproximadamente en:
Subjetividad: 9/10
Sesgo ideológico: 8,5/10
Fanatismo: 6/10
Es decir, es un texto militante o simpatizante, pero no completamente sectario.
Ejemplos de afirmaciones subjetivas
1. "Solo basta percatarse del nerviosismo instalado en la derecha"
Subjetividad: 8/10
¿Cómo sabe el autor que existe "nerviosismo"? Es una interpretación psicológica.
Una formulación objetiva sería:
"Diversos dirigentes de la derecha han intensificado sus críticas al Gobierno."
2. "la cobarde y la ultra cada vez más parejas"
Subjetividad: 10/10
Es un insulto político.
No aporta evidencia de que la derecha sea "cobarde".
3. "nuestro corrompido ecosistema político"
Subjetividad: 7/10
Puede existir corrupción, pero llamar al sistema "corrompido" es una valoración.
4. "una oposición frustrada y mezquina"
Subjetividad: 10/10
Es un juicio moral puro.
No es verificable empíricamente.
5. "sin visos democráticos de desplazarlo de la Moncloa"
Subjetividad: 9/10
Implica que la oposición actúa de manera antidemocrática.
Es una acusación muy fuerte que requeriría pruebas concretas.
6. "la ciudadanía está dispuesta a escucharle"
Subjetividad: 8/10
¿Toda la ciudadanía?
¿Qué encuesta lo demuestra?
Parece una intuición personal del autor.
7. "Contribuir a la limpieza del sistema político español"
Subjetividad: 7/10
Presupone que Sánchez representa la limpieza del sistema.
Es una valoración política.
8. "el nerviosismo de la derecha y sus socios los ultras"
Subjetividad: 9/10
Dos juicios de valor en una sola frase:
"nerviosismo"
"ultras"
9. "Un personaje tan escasamente dotado para el oficio de la política como Feijóo"
Subjetividad: 10/10
Quizás la afirmación más claramente partidista del texto.
Es un ataque personal directo.
No hay ningún argumento detrás.
10. "barones y viejas momias"
Subjetividad: 10/10
Insulto político explícito.
11. "usted se erigió en el gran depredador"
Subjetividad: 8/10
Metáfora valorativa.
No describe hechos.
12. "La derecha lo sabe. Incluso, le teme."
Subjetividad: 10/10
El autor afirma conocer los pensamientos de millones de personas y dirigentes políticos.
Es imposible verificarlo.
13. "Por eso ha concentrado tantas iras contra usted."
Subjetividad: 9/10
Atribuye una intención concreta a los adversarios políticos.
14. "los ultras vuelven envalentonados a hombros de la derecha"
Subjetividad: 9/10
Es una descripción emocional y valorativa.
Afirmaciones cercanas al fanatismo o al culto al líder
Las frases más cercanas a una lógica de líder providencial serían:
"solo usted puede jugar esta partida"
"solo usted puede impedirlo"
"convertirse en héroe"
"usted lo puede hacer"
"la derecha le teme"
"lo conseguirá"
"tiene argumentos y arrojo y osadía"
Estas no son simples opiniones políticas; construyen una narrativa donde Sánchez aparece como una figura casi indispensable para la democracia española.
Yo les daría entre 7 y 8 sobre 10 en intensidad de personalismo político.
Balance final
El texto no es propaganda burda ni fanatismo extremo, pero tampoco es un análisis político objetivo.
Su tono se parece más a una carta de apoyo político emocionalmente comprometida que a un artículo de análisis. Aproximadamente:
Aspecto Nota
Objetividad 2/10
Subjetividad 9/10
Sesgo pro-Sánchez 8,5/10
Sesgo anti-derecha 9/10
Fanatismo 6/10
Personalismo político 8/10
Rigor analítico 3/10
La característica dominante del texto es que presenta muchas interpretaciones, valoraciones y atribuciones psicológicas ("la derecha teme", "la ciudadanía espera", "la sociedad quiere", "la oposición es mezquina") como si fueran hechos evidentes, sin aportar evidencia que las respalde.