El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

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Cero07
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Cero07 » 01 Ene 2020 18:25

Lecturas para el año nuevo:

En defensa de Greta

La razón principal de que Greta Thunberg provoque tanta hostilidad no está en lo que dice, sino en lo que hace. A su manera simple y obstinada, cruzando el Atlántico en un velero o llegando a Madrid desde Lisboa en un viaje casi tan lento y tan incómodo como una travesía marítima, Greta Thunberg nos echa en cara, literalmente, nuestro grado de responsabilidad personal ante la gran crisis climática que ya está sucediendo, y nos da el ejemplo de un activismo hecho a la vez de agitación política y de cambios concretos en la vida diaria de cada uno. Las palabras son gratis. Las causas nobles son más llevaderas cuando lo único que exigen es la firma de un manifiesto, o una declaración pública.

Las personas de mi generación nos educamos políticamente en un mundo de resplandecientes abstracciones que no necesitaban traducirse en nada concreto en nuestra vida diaria. Uno decía que era algo y eso bastaba para que lo fuera instantáneamente. La insufrible arrogancia política y moral de tantos fantasmones de entonces hubiera debido vacunarnos contra ese tipo de heroísmos progresistas que consistían solo en nubes de palabras destinadas a envolver comportamientos con frecuencia canallescos. Hemos conocido a incorruptibles luchadores que montaban en cólera si no se les albergaba en hoteles de lujo, y a santones de la integridad de manos tan largas que las secretarias desaparecían en los cuartos de baño en cuanto los veían entrar en las oficinas. También conocemos a activistas contra el calentamiento global que viajan a las cumbres internacionales en aviones privados.

Lo que Greta Thunberg nos dice, queramos escucharla o no, es que para atajar en lo posible el gran desastre que no hará más que acelerarse en los próximos años, no solo vamos a tener que afirmar algunas ideas, sino que va a hacer falta que cambiemos nuestra forma de vida. Las causas nobles ganan mucho lustre cuando son muy abstractas. Se parecen a la “filantropía telescópica” que practicaba una señora beata y virtuosa en una novela de Dickens: era telescópica porque se fijaba en la salvación de las almas de los pobres paganos en las colonias de África, pero permanecía ciega ante la pobreza que tenía delante nada más salir a la calle en su propia ciudad, y sus sentimientos bondadosos hacia aquellos primitivos tan lejanos excusaban su crueldad con quienes trabajaban para ella en su casa.

En la actitud de Greta Thunberg, en sus declaraciones claras y urgentes, hay algo de ese espíritu de radicalismo del Nuevo Testamento, cuando San Pablo dice que la fe sin las obras es una fe muerta, o cuando Cristo responde secamente al joven rico que le pregunta qué ha de hacer para seguir su camino: “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”. Hay que hacer algo y hay que empezar a hacerlo ahora mismo. Despilfarrar en caprichos inútiles y en lujos de consumo los bienes elementales que hacen posible la vida humana sobre la tierra es irracional y es indecente. Y sin la menor duda los cambios más radicales no serán los que hagamos voluntariamente, sino los que nos serán impuestos a la fuerza por las circunstancias.

Uso el futuro pero no es más que una inercia gramatical. Los grandes incendios en California y en Australia ya han cambiado a la fuerza y para siempre las vidas de centenares de miles de personas. Es la extensión hacia el sur del desierto del Sáhara el motivo de que tantos hombres y mujeres que ya no pueden vivir de la agricultura ni de la ganadería emigren a capitales africanas ya superpobladas y se arriesguen a cruzar el Mediterráneo en lanchas hinchables y a escalar las vallas de la frontera de Ceuta y Melilla. Una infamia añadida es que son los más pobres y los más inocentes los que están pagando ya las consecuencias de la contaminación que emitimos los privilegiados.

En España todavía es de buen tono el sarcasmo hacia quienes llaman la atención sobre el cambio climático. Medios tan poco sospechosos de radicalismo o de idealismo como el Financial Times o The Economist dedican cada vez más espacio a las informaciones relacionadas con él y a los debates sobre las posibilidades de atajarlo, o al menos de buscar algún tipo de remedio contra sus efectos más graves. La multiplicación de las noticias inquietantes puede provocar lo mismo la indiferencia que una especie de resignación apocalíptica, todo lo cual, en el fondo, es muy confortable, porque justifica la inacción. En estas mismas páginas, hace unos días, el ensayista Paul Kingsnorth, que se define como “ecologista en rehabilitación”, anuncia casi jubilosamente que no hay marcha atrás en la catástrofe climática y que llegará el apocalipsis.

En la misma entrevista, por cierto, Kingsnorth confiesa que votó a favor del Brexit. Los vaticinios del fin del mundo resultan compatibles con la simpatía por personajes tan tóxicos como Boris Johnson, y por políticas tan destructivas y tan demagógicas como las que ejercen sin ningún escrúpulo el propio Johnson y su maestro Donald Trump. Para todos ellos, Greta Thunberg es un objeto de escarnio, porque es también un ejemplo de disidencia radical contra la inevitabilidad del mundo en el que todos ellos y sus patrocinadores y beneficiarios aspiran a disfrutar cada vez más de una acumulación de poder y de riqueza que no ha existido nunca antes. Por una parte invierten fortunas colosales en propagar el negacionismo del cambio climático; por otra, al mismo tiempo, proclaman que es inevitable: en ambos casos la respuesta es que no hace falta hacer nada, y que no hay nada que se pueda hacer. Es un fatalismo semejante al que durante los últimos cuarenta años ha decretado que no había otras políticas posibles que las del capitalismo liberado de cualquier tipo de regulación y responsabilidad, fuera social, o ambiental, o política.

Pero ahí sigue Greta, con su chubasquero, con su cara redonda y su gesto de enfado más infantil que adolescente, con su templanza admirable en medio del circo que allá por donde va montan a su costa los medios. Lo que nos dice es que lo muy limitado de la acción individual no es una excusa para no ejercerla, sino un acicate: porque es poco lo que una persona aislada puede hacer, es preciso que quienes comparten un ideal de sensatez y justicia se unan en una gran conspiración que será más efectiva según vaya siendo más amplia, hasta convertir la rareza o la extravagancia del activismo solitario en una gran ola que transforme el mundo, y en la que cada uno, aun sumándose a todos los demás, siga ejerciendo sus inexcusables tareas personales, la responsabilidad que solo a él o a ella les corresponde porque nadie más puede cumplirla.

La igualdad entre hombres y mujeres solo empieza a lograrse cuando la imponen las leyes: pero las leyes ni llegarían a existir ni tendrían fuerza verdadera si no las alentara una gran suma de comportamientos individuales. A un sistema económico depredador que envenena la tierra y el aire y el mar y esclaviza a los seres humanos solo se le impedirá que termine por destruir el mundo si se vuelve universal la rebeldía al principio solitaria de Greta Thunberg.

https://elpais.com/elpais/2019/12/30/op ... 79097.html
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Cero07 » 01 Ene 2020 22:26

“Nadie ha muerto de esto”

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Belenguer » 01 Ene 2020 23:38

Está claro que hay que cuidar el medio, tal vez las enseñanzas ecologistas de Adolf Hitler estén por fin implementándose... pero otra cosa es la histeria, el apocalipsis climático y toda esta serie de mierdas que están intentando meter.

Por un lado en mi opinión este es el nuevo cuento para sacar la manteca vía impuestos, tal vez ahora sustituyan la estrategia de guerras absurdas por nuevas "emergencias", el fin será el mismo, el trasvase de manteca hacia las élites.

Por otro lado está el tema de la izquierda, un motivo más para reírse de todas estas predicciones catastrofistas y seudo científicas, porque ya se sabe que cuando entra la izquierda la ciencia se va a tomar por culo. La izquierda necesita su colapso del capitalismo, y si es heteropatriarcal mejor que mejor, para justificar la llegada de sus tiempos mesiánicos de izquierda. Y así van, haciendo congresos seudo científicos con su niña y con sus puños en alto.

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Enxebre » 02 Ene 2020 09:57

Cero07 escribió:
01 Ene 2020 22:26
“Nadie ha muerto de esto”

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Y por encima se refería a la polución, que se sabe que mata desde el s. XIX cuando morían miles de personas en Londres por el smog (smoke + fog), el calentamiento global es más sutil pero más peligroso porque las medidas que se puedan tomar son a 100 años vista mínimo, el CO2 que se emite hoy está 100 años calentando la atmósfera, ese es su ciclo de vida y esto significa que esta piara de subnormales se las va a chupar porque a ellos no les va a tocar, en un siglo el nivel del mar en España va a subir un metro

https://www.nationalgeographic.com.es/c ... -mar_14884
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Cruzadito » 02 Ene 2020 20:03

Cero07 escribió:
01 Ene 2020 18:25
Lecturas para el año nuevo:

En defensa de Greta

La razón principal de que Greta Thunberg provoque tanta hostilidad no está en lo que dice, sino en lo que hace. A su manera simple y obstinada, cruzando el Atlántico en un velero o llegando a Madrid desde Lisboa en un viaje casi tan lento y tan incómodo como una travesía marítima, Greta Thunberg nos echa en cara, literalmente, nuestro grado de responsabilidad personal ante la gran crisis climática que ya está sucediendo, y nos da el ejemplo de un activismo hecho a la vez de agitación política y de cambios concretos en la vida diaria de cada uno. Las palabras son gratis. Las causas nobles son más llevaderas cuando lo único que exigen es la firma de un manifiesto, o una declaración pública.

Las personas de mi generación nos educamos políticamente en un mundo de resplandecientes abstracciones que no necesitaban traducirse en nada concreto en nuestra vida diaria. Uno decía que era algo y eso bastaba para que lo fuera instantáneamente. La insufrible arrogancia política y moral de tantos fantasmones de entonces hubiera debido vacunarnos contra ese tipo de heroísmos progresistas que consistían solo en nubes de palabras destinadas a envolver comportamientos con frecuencia canallescos. Hemos conocido a incorruptibles luchadores que montaban en cólera si no se les albergaba en hoteles de lujo, y a santones de la integridad de manos tan largas que las secretarias desaparecían en los cuartos de baño en cuanto los veían entrar en las oficinas. También conocemos a activistas contra el calentamiento global que viajan a las cumbres internacionales en aviones privados.

Lo que Greta Thunberg nos dice, queramos escucharla o no, es que para atajar en lo posible el gran desastre que no hará más que acelerarse en los próximos años, no solo vamos a tener que afirmar algunas ideas, sino que va a hacer falta que cambiemos nuestra forma de vida. Las causas nobles ganan mucho lustre cuando son muy abstractas. Se parecen a la “filantropía telescópica” que practicaba una señora beata y virtuosa en una novela de Dickens: era telescópica porque se fijaba en la salvación de las almas de los pobres paganos en las colonias de África, pero permanecía ciega ante la pobreza que tenía delante nada más salir a la calle en su propia ciudad, y sus sentimientos bondadosos hacia aquellos primitivos tan lejanos excusaban su crueldad con quienes trabajaban para ella en su casa.

En la actitud de Greta Thunberg, en sus declaraciones claras y urgentes, hay algo de ese espíritu de radicalismo del Nuevo Testamento, cuando San Pablo dice que la fe sin las obras es una fe muerta, o cuando Cristo responde secamente al joven rico que le pregunta qué ha de hacer para seguir su camino: “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”. Hay que hacer algo y hay que empezar a hacerlo ahora mismo. Despilfarrar en caprichos inútiles y en lujos de consumo los bienes elementales que hacen posible la vida humana sobre la tierra es irracional y es indecente. Y sin la menor duda los cambios más radicales no serán los que hagamos voluntariamente, sino los que nos serán impuestos a la fuerza por las circunstancias.

Uso el futuro pero no es más que una inercia gramatical. Los grandes incendios en California y en Australia ya han cambiado a la fuerza y para siempre las vidas de centenares de miles de personas. Es la extensión hacia el sur del desierto del Sáhara el motivo de que tantos hombres y mujeres que ya no pueden vivir de la agricultura ni de la ganadería emigren a capitales africanas ya superpobladas y se arriesguen a cruzar el Mediterráneo en lanchas hinchables y a escalar las vallas de la frontera de Ceuta y Melilla. Una infamia añadida es que son los más pobres y los más inocentes los que están pagando ya las consecuencias de la contaminación que emitimos los privilegiados.

En España todavía es de buen tono el sarcasmo hacia quienes llaman la atención sobre el cambio climático. Medios tan poco sospechosos de radicalismo o de idealismo como el Financial Times o The Economist dedican cada vez más espacio a las informaciones relacionadas con él y a los debates sobre las posibilidades de atajarlo, o al menos de buscar algún tipo de remedio contra sus efectos más graves. La multiplicación de las noticias inquietantes puede provocar lo mismo la indiferencia que una especie de resignación apocalíptica, todo lo cual, en el fondo, es muy confortable, porque justifica la inacción. En estas mismas páginas, hace unos días, el ensayista Paul Kingsnorth, que se define como “ecologista en rehabilitación”, anuncia casi jubilosamente que no hay marcha atrás en la catástrofe climática y que llegará el apocalipsis.

En la misma entrevista, por cierto, Kingsnorth confiesa que votó a favor del Brexit. Los vaticinios del fin del mundo resultan compatibles con la simpatía por personajes tan tóxicos como Boris Johnson, y por políticas tan destructivas y tan demagógicas como las que ejercen sin ningún escrúpulo el propio Johnson y su maestro Donald Trump. Para todos ellos, Greta Thunberg es un objeto de escarnio, porque es también un ejemplo de disidencia radical contra la inevitabilidad del mundo en el que todos ellos y sus patrocinadores y beneficiarios aspiran a disfrutar cada vez más de una acumulación de poder y de riqueza que no ha existido nunca antes. Por una parte invierten fortunas colosales en propagar el negacionismo del cambio climático; por otra, al mismo tiempo, proclaman que es inevitable: en ambos casos la respuesta es que no hace falta hacer nada, y que no hay nada que se pueda hacer. Es un fatalismo semejante al que durante los últimos cuarenta años ha decretado que no había otras políticas posibles que las del capitalismo liberado de cualquier tipo de regulación y responsabilidad, fuera social, o ambiental, o política.

Pero ahí sigue Greta, con su chubasquero, con su cara redonda y su gesto de enfado más infantil que adolescente, con su templanza admirable en medio del circo que allá por donde va montan a su costa los medios. Lo que nos dice es que lo muy limitado de la acción individual no es una excusa para no ejercerla, sino un acicate: porque es poco lo que una persona aislada puede hacer, es preciso que quienes comparten un ideal de sensatez y justicia se unan en una gran conspiración que será más efectiva según vaya siendo más amplia, hasta convertir la rareza o la extravagancia del activismo solitario en una gran ola que transforme el mundo, y en la que cada uno, aun sumándose a todos los demás, siga ejerciendo sus inexcusables tareas personales, la responsabilidad que solo a él o a ella les corresponde porque nadie más puede cumplirla.

La igualdad entre hombres y mujeres solo empieza a lograrse cuando la imponen las leyes: pero las leyes ni llegarían a existir ni tendrían fuerza verdadera si no las alentara una gran suma de comportamientos individuales. A un sistema económico depredador que envenena la tierra y el aire y el mar y esclaviza a los seres humanos solo se le impedirá que termine por destruir el mundo si se vuelve universal la rebeldía al principio solitaria de Greta Thunberg.

https://elpais.com/elpais/2019/12/30/op ... 79097.html
Menudo pufo lo del cambio climático.
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Atila » 02 Ene 2020 20:44

Edison escribió:
02 Ene 2020 20:40
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Ya estás con tus bobadas? esta vez del panfleto "eldiario"! :facepalm:
... Despierta! ...
... "La Verdad te hará Libre" ...

http://www.bodegalesuseres.es/

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Belenguer » 02 Ene 2020 20:49

Enxebre escribió:
02 Ene 2020 09:57
Cero07 escribió:
01 Ene 2020 22:26
“Nadie ha muerto de esto”

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Y por encima se refería a la polución, que se sabe que mata desde el s. XIX cuando morían miles de personas en Londres por el smog (smoke + fog), el calentamiento global es más sutil pero más peligroso porque las medidas que se puedan tomar son a 100 años vista mínimo, el CO2 que se emite hoy está 100 años calentando la atmósfera, ese es su ciclo de vida y esto significa que esta piara de subnormales se las va a chupar porque a ellos no les va a tocar, en un siglo el nivel del mar en España va a subir un metro

https://www.nationalgeographic.com.es/c ... -mar_14884
Claro, en el siglo XIX todos se iban a la ciudad voluntariamente a morir asfixiados por el smog ese, hay que ver, con lo bien que vivían en el campo muertos de hambre...

De hecho, la tecnología q producía el smog, aunque matara por contaminación, daba la vida por producción. Oh, sorpresa, la Inglaterra del siglo XIX tuvo una explosión demográfica 😀

Ya decían hace cinco años que íbamos al apocalipsis sin petróleo, el Gore de los cojones tb hizo predicciones de mierda, lleváis décadas haciendo predicciones de mierda que tiene el mismo valor que las de cualquier secta.

Igual que en el siglo XIX, es mejor el mundo carbonizado actual que una histérica prohibición y transformación hacia una tecnología que aún no está madura, un cambio que sin duda provocaría mucha más muerte, y muerte real por bajada de la producción, que la de esas predicciones progre-histéricas.
Última edición por Belenguer el 02 Ene 2020 21:00, editado 2 veces en total.

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Belenguer » 02 Ene 2020 20:50

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Edison
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Edison » 02 Ene 2020 20:57

Atila escribió:
02 Ene 2020 20:44
Edison escribió:
02 Ene 2020 20:40
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Ya estás con tus bobadas? esta vez del panfleto "eldiario"! :facepalm:
Tú nunca me fallas, se nota que te gusto. ;-)

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Edison » 02 Ene 2020 21:08

Y ahora resulta que donde dijo digo, no dijo digo, que dijo Diego. Vamos, que ya están notado que ha metido demasiado la pata.
"Nadie ha muerto de esto [contaminación]. No quiero que se genere una alarma de salud pública porque no la hay". Estas declaraciones de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en las que niega que la polución mate, han sido contestadas en las últimas desde todos los ámbitos: por la oposición en la Asamblea regional, que se “abochorna” de su “ignorancia”; por dos ministros y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que le recuerdan que es una "evidencia científica"; por los médicos de la Sociedad Española de Neumología y de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, que repasan la larga lista de efectos perniciosos de la polución, y por Ecologistas en Acción, que le pide que rectifique ya. El Gobierno regional ha defendido a Ayuso mientras que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha culpado a los medios por "sacar de contexto" sus palabras. Solo Ángel Garrido ha reconocido que "hay una correlación directa".
El Gobierno de Madrid trata de defender a Díaz Ayuso mientras la izquierda se “abochorna” de su “ignorancia”

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Enxebre » 02 Ene 2020 21:20

Belenguer escribió:
02 Ene 2020 20:49
Claro, en el siglo XIX todos se iban a la ciudad voluntariamente a morir asfixiados por el smog ese, hay que ver, con lo bien que vivían en el campo muertos de hambre...

De hecho, la tecnología q producía el smog, aunque matara por contaminación, daba la vida por producción. Oh, sorpresa, la Inglaterra del siglo XIX tuvo una explosión demográfica 😀

Ya decían hace cinco años que íbamos al apocalipsis sin petróleo, el Gore de los cojones tb hizo predicciones de mierda, lleváis décadas haciendo predicciones de mierda que tiene el mismo valor que las de cualquier secta.

Igual que en el siglo XIX, es mejor el mundo carbonizado actual que una histérica prohibición y transformación hacia una tecnología que aún no está madura, un cambio que sin duda provocaría mucha más muerte, y muerte real por bajada de la producción, que la de esas predicciones progre-histéricas.
Mira si eres un paleto lo mejor es estar callado pero no sé qué cojones tiene que ver lo que dice con la negación de que la contaminación mata que es de lo que hablamos
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por jordi » 02 Ene 2020 21:22

Cero07 escribió:
01 Ene 2020 22:26
“Nadie ha muerto de esto”
Va a ser muy difícil encontrar otro político del nivel de ésta. Es peor que Trumpi.
Ayuda a Open Arms a seguir:
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por labora-t » 02 Ene 2020 23:54

Díaz Ayuso es mucho más resistente a los químicos que un ser humano normal.

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por labora-t » 05 Ene 2020 12:46

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Asturkick » 11 Ene 2020 21:36

Aunque soy de centro y le doy palos tanto a izquierda como a derecha, tengo que admitir que en los últimos tiempos me he visto más cosas en común con la derecha que con la izquierda. Hasta el punto de caerme simpáticos los de Vox. Mientras que a los de UP no puedo ni verlos. Ahora bien, el hecho de que pueda tener algunos puntos en común con la derecha, que considere de sentido común, no significa que ellos tengan la razón siempre, ni mucho menos. En el tema climático, la derecha me parece cavernícola. También en algún que otro aspecto, como el maltrato animal o el conservadurismo e inmovilismo, en general.

Decir que NADIE se ha muerto debido a la contaminación o que preferiría enviar fondos a salvar a Catedral de Notredame en vez de a la selva Amazónica cuando se estaba quemando, porque la Catredral era un símbolo de EUROPA me parece de disminuidos mentales, sinceramente. Por eso es imposible que yo me pueda definir como izquierdista o como derechista, porque ambos bandos me repelen del asco que me dan por momentos.
"Estamos ante un paradójico caso de odiosos fascistas pacíficos y virtuosos antifascistas violentos"

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Cruzadito » 15 Ene 2020 18:15

Asturkick escribió:
11 Ene 2020 21:36
Aunque soy de centro y le doy palos tanto a izquierda como a derecha, tengo que admitir que en los últimos tiempos me he visto más cosas en común con la derecha que con la izquierda. Hasta el punto de caerme simpáticos los de Vox. Mientras que a los de UP no puedo ni verlos. Ahora bien, el hecho de que pueda tener algunos puntos en común con la derecha, que considere de sentido común, no significa que ellos tengan la razón siempre, ni mucho menos. En el tema climático, la derecha me parece cavernícola. También en algún que otro aspecto, como el maltrato animal o el conservadurismo e inmovilismo, en general.

Decir que NADIE se ha muerto debido a la contaminación o que preferiría enviar fondos a salvar a Catedral de Notredame en vez de a la selva Amazónica cuando se estaba quemando, porque la Catredral era un símbolo de EUROPA me parece de disminuidos mentales, sinceramente. Por eso es imposible que yo me pueda definir como izquierdista o como derechista, porque ambos bandos me repelen del asco que me dan por momentos.
Perdona que te lo diga, pero el PP no es de derechas. Ni de coña.
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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por laurie » 15 Ene 2020 21:03

Cruzadito escribió:
15 Ene 2020 18:15
Asturkick escribió:
11 Ene 2020 21:36
Aunque soy de centro y le doy palos tanto a izquierda como a derecha, tengo que admitir que en los últimos tiempos me he visto más cosas en común con la derecha que con la izquierda. Hasta el punto de caerme simpáticos los de Vox. Mientras que a los de UP no puedo ni verlos. Ahora bien, el hecho de que pueda tener algunos puntos en común con la derecha, que considere de sentido común, no significa que ellos tengan la razón siempre, ni mucho menos. En el tema climático, la derecha me parece cavernícola. También en algún que otro aspecto, como el maltrato animal o el conservadurismo e inmovilismo, en general.

Decir que NADIE se ha muerto debido a la contaminación o que preferiría enviar fondos a salvar a Catedral de Notredame en vez de a la selva Amazónica cuando se estaba quemando, porque la Catredral era un símbolo de EUROPA me parece de disminuidos mentales, sinceramente. Por eso es imposible que yo me pueda definir como izquierdista o como derechista, porque ambos bandos me repelen del asco que me dan por momentos.
Perdona que te lo diga, pero el PP no es de derechas. Ni de coña.
FUAAAAAAAA!!!!!
:enema:

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Re: El negacionismo climático o la querencia bobina de los voxemitas

Mensaje por Cruzadito » 17 Ene 2020 17:51

laurie escribió:
15 Ene 2020 21:03
Cruzadito escribió:
15 Ene 2020 18:15
Asturkick escribió:
11 Ene 2020 21:36
Aunque soy de centro y le doy palos tanto a izquierda como a derecha, tengo que admitir que en los últimos tiempos me he visto más cosas en común con la derecha que con la izquierda. Hasta el punto de caerme simpáticos los de Vox. Mientras que a los de UP no puedo ni verlos. Ahora bien, el hecho de que pueda tener algunos puntos en común con la derecha, que considere de sentido común, no significa que ellos tengan la razón siempre, ni mucho menos. En el tema climático, la derecha me parece cavernícola. También en algún que otro aspecto, como el maltrato animal o el conservadurismo e inmovilismo, en general.

Decir que NADIE se ha muerto debido a la contaminación o que preferiría enviar fondos a salvar a Catedral de Notredame en vez de a la selva Amazónica cuando se estaba quemando, porque la Catredral era un símbolo de EUROPA me parece de disminuidos mentales, sinceramente. Por eso es imposible que yo me pueda definir como izquierdista o como derechista, porque ambos bandos me repelen del asco que me dan por momentos.
Perdona que te lo diga, pero el PP no es de derechas. Ni de coña.
FUAAAAAAAA!!!!!
El PP es de centro, PSOE y Podemos son de ultraizkierdona y VOX es derecha moderada.
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