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Pues sí señores vamos a detenernos en los grandes clásicos de la ciencia ficción, que aún no habíamos tratado convenientemente. ¿A qué período me refiero con clásicos? Fundamentalmente al período que abarca desde 1950 hasta 1965. ¿Por qué?

En primer lugar porque con anterioridad a 1950, al margen de Metropólis, prácticamente no podemos encontrar nada que tenga un mínimo de valor y sea considerado de ciencia ficción, así que vamos a dar un pequeño salto y consideraremos que la década en la que la ciencia ficción se erige como género cinematográfico es la de los 50. Y en segundo lugar porque en la segunda mitad de la década de los 60 y hasta los 80 el género alcanza una cotas de madurez que nos van a dejar en ese período una serie de películas (2001 Odisea en el espacio, Solaris, El planeta de los simios, Soylent Green, Stalker o Alien) que suponen un salto cualitativo con respecto a esta primer época en la que la ciencia ficción está más enfocada a la exploración de situaciones y contextos exóticos. En algún momento haremos un especial dedicado a ese período que considero esencial en la configuración del género.

ultimatum a la tierra (1951) cartel poster The Day the Earth Stood Still

Pero hoy nos vamos a centrar en lo que nos vamos a centrar. Y la primera película del género que merece la pena ser destacada es Ultimatum a la Tierra de Robert Wise, quien ya se había hecho un hueco en la industria gracias a Ladrón de cadáveres o Nadie puede vencerme entre otras, en 1951 pero que realizaba con esta su primera incursión en la ciencia ficción. Hace poco se hizo un remake con Keanu Reeves y Jenniffer Connelly que pasó sin pena ni gloria.

Pero el Ultimatum original no corrió la misma suerte y podemos hablar sin lugar a dudas de uno de los clásicos imprescindibles, un film que creó escuela y que ayudó a sentar los cimientos del género, un paso obligado para todo aficionado al género, y una de las primeras películas en abordar la temática extraterrestre no ya desde la perspectiva de una raza hostil sino de una cultura distinta que puede provocar un choque cultural (en esta ocasión por  nuestra culpa más que por la de la extraterrestre). En fin, una película por la que nunca pasa suficiente tiempo.

Ese mismo año nos llega El enigma de otro mundo de Christian Nyby, director curtido sobre todo en series televisivas. También tuvo remake, en 1982, a cargo de Jon Carpenter, que se tituló La cosa, ésta en cambio es una buena cinta que consigue trasladar la esencia del clásico modernizándolo, haciéndolo más misterioso, más desconocido. La verdad es que el toque que le da Carpenter no hace sino añadirle interés al film, y no en vano se convirtió también en película de culto.

El enigma de otro mundo (1951) cartel poster The Thing from Another World

Pero en el original encontramos la mayoría de los ingredientes que luego serán redescubiertos por Carpenter: la claustrofóbica atmósfera, esa sensación inevitable de desolación, suspense y cierta dosis de paranoia que le sientan estupendamente incluso tantos años después. Otro clasicazo que no podemos dejar escapar.

Después tenemos que dejar pasar un par de años hasta encontrarnos, en 1954, con La humanidad en peligro de Gordon Douglas, con posiblemente uno de los mejores representante del cine de monstruos de serie B de ci-fi. Obvia decir que no llega a las cotas de genialidad de las anteriores, pero la considero imprescindible para comprender un tipo de cine que tanto hizo disfrutar a generaciones anteriores a la nuestra. Los efectos cantan, sí, más de lo que gustaría, no lo vamos a negar, pero si hacen el esfuerzo creo que no la despreciarán, tiene algo de entrañable este tipo de films.

planeta prohibido cartel poster forbidden planet

En cualquier caso tampoco tendremos que esperar mucho para encontrarnos con otro clásico atemporal: Planeta prohibido de Fred Wilcox, mediocre director que solo destacó por este film, en 1956. Una película de culto dentro de la ciencia ficción, libremente inspirada en La tempestad de Shakespeare, gran parte de la estética posterior de la ciencia ficción se debe a este film, ese rollo medio pulp, medio cómic (o incluso cómic pulp) que estará tan presente en la ci-fi posterior se presenta por primera vez aquí. Para loa curiosos cuenta también con la presencia del recientemente fallecido Leslie Nielsen.

Creo que es una obra que todo el mundo disfrutará, especialmente en el aspecto visual, aunque quizás sus ínfulas de profundidad la lastren un poco, especialmente con el paso de los años, siempre se nombra junto con Ultimatum, El Enigma o El increíble hombre menguante, pero para mí está un escalón por debajo de todas ellas.

De ese mismo año es La invasión del ladrón de cuerpos de Don Siegel, posiblemente dirigiendo aquí su primera, aunque no su última, gran película, otro clasicazo intemporal que sí que ha llegado con su esencia intacta hasta nuestros días. Philip Kaufmann realizó un remake en 1978, una buena adaptación que contiene alguna variación con respecto al original y que es digna de verse aunque no supera al original. Y en 2007 se hizo otra (Invasion) con Nicole Kidman, ésta última no la he visto, pero no obtuvo críticas muy reseñables.

La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) original Invasion of the Body Snatchers

Como gran parte de las películas grande de la época tiene una segunda lectura en clave socio-política, aunque la película es disfrutable a los dos niveles, en este caso captando la esencia de una comunidad rural donde los extraterrestres-vainas van tomando el control y el juego de paranoias resultante de esas suplantaciones, juega muy bien con la sensación de angustia durante todo el film. En fin, un clásico del terror / ci-fi de toda la vida, hombre, que hay que verlo.

Y tan solo un año después, en 1957,  tenemos la fabulosa El increíble hombre menguante de Jack Arnold, mi clásico de ci-fi favorito, y una de las grandes películas (sin epíteto alguno) de los 50. Pequeña maravilla a lo largo de sus escasos 80 minutos uno no puede sino más que quitarse el sombrero, además ha envejecido especialmente bien y hasta en los trucos de montaje se ve una cierta pericia y un cierto encanto que la hace cien por cien recomendable. Es inevitable la comparación con La metamorfosis pero no es una burda copia, en su transformación nuestro hombre menguante va llevando con él hacia un mundo cada vez más hostil, más extraño y más lejano con respecto al nuestro (aún estando en el mismo lugar se distancia). Esa sensación de soledad “metafísica”, esa escena final… Que bien cerrada está…

Grant Williams El increíble hombre menguante

Esa mezcla de aventuras y ci-fi de exploración autopersonal que en tantas ocasiones se ha intentado, y en tanta se ha hecho el ridículo provocando más bochorno que otra cosa, es mantenida en un equilibrio perfecto en esta obra maestra sin parangón, imprescindible.

La mosca 1958 The fly original cartel poster

En 1958 nos encontraremos con ese pequeño clásico de la serie B, La mosca de Kurt Neumann, su mejor película y quien se suicidó antes del estreno de la misma (quizá no lo hubiese hecho de conocer su éxitto) y fue también readaptada en 1986 por Cronenberg, con más que notables resultados, si bien por caminos bien distintos. Si el remake de Cronenberg se centra especialmente en los aspectos de la metamorfosis, buscando desagradar al espectador (muy de Cronenberg por otra parte), en la original los efectos especiales son bastante más discretos y se mueve en dos planos, primero desvelar la trama por la que el científico ha acabado así (si hemos visto la de Croneberg con anterioridad pues es parte de la gracia que perdemos) situando la acción en forma de flashbacks, y resultar un alegato sobre los límites de la ciencia. En definitiva una muy recomendable opción.

Un par de años más tarde, en 1960,  nos encontraremos con El tiempo en sus manos de George Pal que adaptaba la novela de H.G. Wells (La máquina del tiempo) , que sería también adaptada en 2002 por Simon Wells, sí es familia, concretamente es el nieto de H.G., pero si su abuelo se levantase no creo que prefiriese la versión de su nieto muy, muy flojita. La de Pal en cambio es una delicia de película, dentro del subgénero de aventuras y ci-fi es de lo mejorcito que podemos encontrar y, sorprendentemente el tiempo no ha sido especialmente duro con ella, si obviamos, eso sí, a los Morlocks a quienes el tiempo han hecho estragos.

El film quiza deja de lado cualquier pretensión filosófico-política que pudiera haberse tratado (como ocurre en la novela) para centrarse más en la apuesta meramente lúdica, de puro entretenimiento, y he de decir que si bien no le hago ascos a una propuesta más profunda prefiero mil veces un film honesto como éste que otros que llenan la pantalla con pseudofilosofía y cháchara barata. Éste cumple con su objetivo que es entretener, y si cumple 50 años después de ser rodado quiere decir que estamos ante una más que respetable muestra de talento.

El tiempo en sus manos cartel poster the time machine 1960 original

Y ya en 1962 tenemos una de esas rarezas que superan toda frontera. No soy yo amigo de lo experimentos, y suelo considerar el cine experimental como una forma de onanismo mental más propio de gafapastas henchidos de orgullo que de cineastas de verdad, pero para toda regla hay una excepción y El muelle (La Jeté) de Chris Marker es la excepción a mi norma. Pequeño mediometraje hecho a través de fotografías fijas se ha ganado, por derecho propio, un espacio reservado en el corazón de todo aficionado al género. No quiero decir mucho porque apenas dura media hora, y aunque ya deberíais haberlo visto os dejo la oportunidad, pero baste decir que es la fuente inspiradora de la también magistral 12 Monos de Terry Gilliam, hasta el punto de que una de las tramas es punto por punto lo que en La Jeté ocurre. Imprescindible.

El muelle La jetee chris marker

Pero continuemos y ya en el 63 nos hayamos con El hombre con rayos X en los ojos del siempre entrañable Roger Corman, conocido especialmente por sus adaptaciones de los relato de Poe y por su Tienda de los horrores. El hombre con rayos X es serie B claramente, pero está dentro de lo mejor de su género, muy entretenida, no decae en ningún momento, cierto es que su corto metraje ayuda a ello (80 minutos), quizá haya quedado un poco sobrevalorada por su excelente final y se suela exagerar su calidad. No obstante es una muy buena película de género y un buen exponente del estilo Corman.

Y para acabar con este especial voy a alphaville lemmy contra cartel poster 1965acabar con polémica, mi última elección es Alphaville (Lemmy contra Alphaville) de Godard, que nos llegó en 1965. Y dirán ¿qué polémica y qué polémica si estamos ante unos de los films más aclamados de la ciencia ficción? Pues precisamente eso, que a mí Alphaville me parece no sobrevalorada sino sobrevaloradísima, una historia que a ratos es confusa y a ratos parece idiota no puede ser tan grande, el tiempo además ha pasado peor para ella que para el resto de películas que hemos comentado (siendo ella la más reciente) y ese lameculismo que lleva a adular todo lo que hace Godard…

Que no, que no me convence. Alphaville no es una película mala, pero es tremendamente irregular, combina partes realmente sublimes con otras que simplemente son una idiotez que parecen expuestas simplemente por el gusto de poder decir soy Godard y hago estas cosas porque me sale de la punta del nardo… Hombre, por favor. No me intente timar. Insisto, no es una mala película, pero muy lejos de las grandes, no llega ni a buena, es una película decente si se contempla sin expectativas, que te divertirá a ratos si no la tomas en serio pero como la tomes en serio solo conseguirá enervarte. Tiene todos los elementos que me gustan dentro del género de ciencia ficción una distopía futurista, un mundo lejano, una trama de cine negro… Pero lo mezcla todo haciendo un batiburrillo incoherente a ratos que solo avanza a trompicones. Y lo peor es que parece hacerlo porque quiere, pareciera que pudiera llevar la trama de forma más coherente pero claro, coherente y convencional debieron de parecerle demasiado para él, así que decidió añadir unas dosis de incoherencia y rupturismo, de tontuna y tontería. Y dejó en flojita una película que podía haber sido grande. Demasiado pretenciosa, demasiadas ínfulas, demasiada alforja para tan corto viaje.

Alé ahí lo lleváis, me he quedado a gusto.