TÍTULO ORIGINAL: True Grit
AÑO: 2010
DURACIÓN: 110 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ethan Coen y Joel Coen
REPARTO: Jeff Bridges, Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper, Paul Rae, Ed Corbin
GÉNERO: Western Aventuras
SINOPSIS:Después del asesinato de su padre por Tom Chaney (Brolin), Mattie Ross (Hailee Steinfeld) contrata los servicios del veterano sheriff Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un borracho de gatillo fácil. Ambos perseguirán al criminal hasta territorio indio e intentarán atraparlo antes de que lo haga LaBoeuf, un ranger de Texas, cuya misión es llevarlo consigo para que sea juzgado por el asesinato de otro hombre… Nueva adaptación de la novela de Charles Portis. (FILMAFFINITY)
Reconozco que soy fan incondicional de los Coen, he visto todas sus películas y no considero que ninguna se mala e incluso hay muy pocas que no considere buenas (quizá Ladykillers o Crueldad intolerable, películas prescindibles en su filmografía). Pues bien, lo han vuelto a hacer. A darnos un peliculón como la copa de un pino quiero decir: Valor de ley.
Yo no soy un gran aficionado al western. Bueno, en verdad no soy ni siquiera un pequeño aficionado al western, es un género que no me llama mucho la atención. Valor de ley es de esas películas que van más allá de su género, aún siendo un western, donde tenemos un bueno, un malo, pistolas, caballos y todas esas cosas, es más que un western.
No he visto la película original de Hathaway, por la que John Wayne ganó su único Oscar, tampoco creo que me haga falta máxime cuando los Coen han repetido por activa y por pasiva que esto no es un remake sino una nueva versión de la novela original en la que ambas películas se han basado. Pero bueno, realmente no me importa en absoluto como sea la original (aunque quizá la vea por simple curiosidad), porque lo que importa es esta película. No, tampoco me he leído la novela, aunque ya sabéis lo que opino de las adaptaciones, o funcionan por sí solas o no funcionan, no hay más. Y Valor de ley funciona por sí sola completamente.
La historia está bien resumida por la sinopsis: Tom Chaney (Josh Brolin) mata al padre de Mattie Ross (Hailee Steinfeld), ésta busca venganza a cualquier precio y contrata a Rooster Cogburn (Jeff Bridges) un alguacil medio borracho pero especialmente cruel que tiene fama de matar a sus presas, a la pareja se le unirá un ranger de Texas, LaBoeuf (Matt Damon) que lleva persiguiendo a Chaney desde su estado natal donde mató a un senador.
Y es en ese trío protagonista donde reside la fuerza de la película. En primer lugar tenemos a la niña, Mattie, papelazo increíble y un personaje que solo podía salir de la factoría Coen. Antes de ver la película había leído algunas entrevistas que les habían hecho, y siempre habían resaltado que lo que más les había gustado era la introducción de una niña pequeña en medio del salvaje Oeste, entre hombres rudos, delincuentes, borrachos y un escenario tan “varonil”. La verdad es que no sé si estaría ya introducido de este modo en la historia original pero en la película es genial. Mattie es una niña de 14 años, pero no nos dejemos engañar por las apariencias, Matties es la más dura negociadora que se puede encontrar en el salvaje Oeste, capaz de liarte tres veces y comprarte y venderte la misma mercancía en apenas el lapsus de unos minutos conseguirá darle la vuelta a todos tus argumentos como si de un calcetín se tratarán y para cuando te vengas a dar cuenta ya habrá marcado todas tus cartas y te será imposible ganar.
Mattie Ross no es una niña cualquiera, es una niña que quiere Justicia, que exige Justicia y que sabe como hacerse vale. No he visto antes a Hailee Steinfeld, pero se hace un papelazo, está nominada a mejor actriz de reparto, y se lo tiene que llevar de calle porque vamos no sé siquiera porque no ha optado a mejor actriz directamente no tiene menos peso en la trama que Bridges o(Damon (de hecho tiene más que éste último).
Después tenemos al alguacil Rooster Cogburn. En fin, qué decir que Cogburn, es el típico anti-héroe, borracho, sucio, con facilidad para dispersarse de sus responsabilidades (siendo benevolente en nuestro juicio), con una exesposa, un hijo del que pasa… En fin, un perla. Pero curiosamente no está muy acabado. No es el típico anti-héroe que no tiene nada y al que no le importa nada ni nadie. Es decir, es cierto que no tiene nada ni a nadie, pero no parece hundido en absoluto, parece incluso satisfecho con esa vida de fracasado, de alguacil en el límite entre la Ley y el Crimen, paseando entre la navaja sin sentirse incómodo en ningún momento, como en la primera escena en la que sale, en el juicio, donde no parece que aquello vaya con él, no parece importarle que le estén juzgando, pero no porque no le importe que le encierren sino porque no cree que le encierren, no considera haber hecho nada malo. Ojo, no quiere decir que sea un personaje amoral, tiene sus valores, pero es muy difícilmente impresionable, como veremos también a lo largo de la película, se toma todo con increíble calma.
Y finalmente tenemos al ranger texano. El Ranger es la quintaesencia de lo que debería ser un hombre de ley, idealista, justo, cabal y responsable, ofrece acuerdos limpios, es un hombre de palabra recto y honesto, tenaz y concienzudo en su trabajo. Vamos es casi el reverso de Cogburn y funciona perfectamente. Además le da el contrapunto cómico, siempre está hablando de Texas, de si en Texas esto, Texas aquello, en Texas si que son duras las cosas… En fin un tercer personaje que funciona como contrapunto perfecto.
Con ese trío protagonista es muy difícil que la película se resienta en momento alguno, avanza a un ritmo perfecto, sin prisa pero sin pausa, sin alborotarse en exceso pero en un ritmo constante, con golpes de humor negro con el sello Coen, una fotografía impecable y uno de los epílogos más acertados que he visto en mucho, mucho tiempo. Mira que a mí no me gustan los epílogos, que casi siempre sobran o están mal contados, demasiado lentos (estoy acordándome de El asesinato de Jesse James a manos del cobarde Robert Ford), o demasiado rápidos, pero casi nunca adecuados. Pues Valor de ley lo consigue, consigue un epílogo que cierre el film en su justo ritmo y que te haga salir del cine completamente satisfecho.
Los Coen están de vuelta, disfrutémoslos.
Lo mejor:
- El trío protagonista, especialmente la niña
- El humor negro que se desprende
- La ambientación, la fotografía, la estética…
Lo peor:
- Tener que esperar hasta que los Coen rueden otra película para volver a disfrutarlos
Calificación: 8.0
| Imprimir artículo | This entry was posted by dyonysos on 17 febrero, 2011 at 16:41. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |
hace 1 año
Los westerns que vimos de niños pese a tener muchos de ellos una increíble calidad solían estar impregnados de valores en la mayoría de los casos discutibles: machismo, violencia, individualismo, venganza, etc. No es el caso de esta película en la que la principal motivación de la joven protagonista consiste en que se haga justicia por encima de todo. Buena revisitación del género por parte de los Cohen.