El forero Dannyboy nos da su visión de la capacidad que tienen las películas de éxito para deformar la realidad histórica que supuestamente narran.
Se han realizado infinidad de films históricos de todo tipo y de todas las épocas. Las ha habido épicas, con miles de extras, otras de bajo presupuesto pero más fieles con la historia, algunas meros panfletos propagandísticos que no pasarían una prueba de la LOGSE… Se han gastado millones de euros en realizarlas, pero, ¿qué hay de realidad en ellas? Veamos algunos ejemplos de meteduras de pata históricas en películas, muchas de ellas, con oscars en sus espaldas.
BRAVEHEART
Este film de Mel Gibson como director y actor principal (en el que interpretaba a un William Wallace hecho en cuerpo y alma para él y su egocéntrico mundo), no superaría un control de calidad histórica. Lo único escocés, al parecer, es el whisky que el Mel se metía entre pecho y espalda mientras escribía jundo a Randall Wallace (su apellido con el del protagonista es mera casualidad), guionista y director casual de algunos films como “Cuando éramos soldados“. Otro film interpretado por su coleguita del alma Mel.
La primera en la frente. La película nos cuenta como Wallace comienza su revolución a causa de la ejecución de su esposa…¡Qué cabrones estos ingleses! ¡Y qué gran mentira! La esposa de Wallace fue ejecutada como represalia porque Wallace ¡Ya estaba en plena revolución!
Otra, las batallas. Queda muy bonito y vistoso las caras escocesas pintadas de azul…pero es un error, dado que esa “moda” estaba en desuso desde hacía cinco siglos…¡Vaya! Pero bueno, queda bien en la pantalla, ¿No?
El climax de la cinta es la relación entre Wallace y la princesa Isabel de Francia…sobre todo el final, cuando la princesita le cuenta al Rey Eduardo I que espera un hijo que no es de su esposo, o sea, que es de… ¡Wallace! ¡¡¡Qué broma del destino!!! ¡¡¡Qué ironía!!! Pero…La princesa Isabel de Francia no pisó Gran Bretaña hasta 1308… YWilliam Wallace fue ejecutado…¡¡¡En 1305!!! Jamás coincidieron Wallace y la princesa Isabel. Ni siquiera estaban en el mismo país…
Y la última, nos muestra un Eduardo I cabronazo, sádico, un perfecto hijo de puta, ¡El George Bush del medievo! cuando en realidad Eduardo I fue un Rey bastante sensato. Fue el creador del modelo parlamentario y uno de los primeros monarcas en permitir el acceso del pueblo a puestos de responsabilidad en el gobierno.
Como digo, una historia bonita, con oscars, pero históricamente un bodrio…

Is the final countdooooooown!!!!
LAS PELÍCULAS DE SISSÍ
Estamos ante una serie de películas hecha en una época en la que los cuentos de hadas parecían hacerse realidad. Las portadas de las revistas contaban la boda entre el Rainiero y la Kelly, y aquí, la princesa Sofía y Carlitos hacían suspirar a muchas marujas mientras fregaban los meaos de sus maridos junto al retrete.
La historia de las películas, una princesita buena y amada por el pueblo que se casa con apuesto galán, emperador, y viven felices para siempre. La emperatriz Sissí, interpretada por una estreñida Romy Schneider, es retratada como una mujer sensible con los problemas del pueblo llano, un auténtico símbolo del “talante” zapateriano, buena hasta decir basta. “¡Pobres niños! ¡Francisco José, hay que darles toda la comida que nuestros carromatos de lujo puedan transportar desde palacio!”
Todo muy bonito… Solo faltaba a Bambi y Tambor correteando por el campo junto a ella y el pueblo detrás vitoreando “¡¡¡Ari, ari, ari, Sissí lehendakari!!!”
Hasta aquí la película, pasemos a la historia real.
El personaje histórico de Sissí bien podría asemejarse a otro, el de María Antonieta, aquella que hizo célebre la siguiente anécdota:
- ¿Qué jaleo es este?
- Mi señora, es el pueblo, no tiene pan…
- ¡¡¡Pues que coman pasteles!!!
Sissí no se preocupaba por el pueblo lo más mínimo, le importaba un huevo de oca y otro de avestruz.. Mientras las tropas austriacas morían como chinches en interminables guerras en distintos frentes, a esta emperatriz le importaba mucho más su aspecto físico y pasearse por toda Europa buscando exquisiteces y joyas con un séquito de 60 personas. Egocéntrica, colérica y déspota, nunca llegó a pesar 50 kilos midiendo 1’75. Comía poquísimo, solo unos vasos de leche, un helado y un par de naranjas, esa era su dieta para seguir así de delgada y se sometía a curas de sudor para mantener su cuerpo así.
Sissí, además, es reflejada en el film como una mujer adelantada a su tiempo, más progresista y liberal que Zerolo. ¡Mentira cochina! Europa entera sabía del racismo recalcitrante de esa emperatriz caprichosa.
Y como muestra, una anécdota real:
Francisco José solía ir a África de caza, y su mujer, en uno de esos viajes, pidió a su marido que le trajera “un negrito”. Él se negó…pero el Sha de Persia, testigo de la curiosa petición le regaló uno. De nombre Rustimo, era feo y contrahecho…
WTF!!!
El mundo civilizado se escandalizó de semejante crimen cuando la esclavitud ya estaba prohibida, pero eso no importó a la estúpida emperatriz. Tiempo después, Sissí se cansó de su “mascota” y el pobre Rustimo acabó muriendo abandonado en un asilo para pobres.
Al final, un anarquista italiano la asesinó en 1898 (¿O fue un asesino a sueldo pagado por todo el pueblo austriaco para quitarse de encima a semejante ameba?)
Así fue la vida real de una emperatriz que buscó la felicidad sin éxito.
EL PATRIOTA
¡Vuelve Mel! Esta vez se mete en el papel de un personaje ficticio en medio de la guerra de Independencia americana. El director es Roland Emmerich, (¿Independencia? ¿Independence day? ¿Obsesionado con la independencia, tal vez?)
El argumento, un argumento facilón y usado hasta la saciedad: hombre que se niega a luchar y es forzado a hacerlo porque asesinan a un ser querido y gana la guerra él solito en plan Rambo. ¿Mel Gibson otra vez haciendo de William Walace?
Pero hay algunos errores históricos y estratégicos garrafales: la escena de la emboscada al convoy británico, la milicia se coloca en un lado y al otro de dicho convoy y disparan. muy bonito, todos los británicos kaput, bien, de no ser poque de haber hecho la emboscada así, parte de la milicia habría cascado por fuego amigo…Algo que el genial Robert de Niro explicó de forma magistral en Ronin.
Los británicos, como represalia, se convierten en este film en una especie de Einsatzgruppen de las SS en el frente ruso. Se meten en el pueblo, encierran a la peña en la iglesia, la chapan por fuera y la incendian… Referencias: “Masacre, ven y mira”. ¡Qué malos son estos hijoputas ingleses!
Al final, la escena más bizarra, en la batalla de Cowpens? ¿O tal vez Guilford Courthouse? No está claro…
Hay una manía en el cine de mosquetes, y es el de hacer creer que era más parecido a un duelo honorable con pistolas y testigos que un enfrentamiento militar en toda regla..Así que en la escena vemos a los americanos haciendo fuego y luego quedándose parados, impasibles, al turno de los ingleses antes de volver a la carga, como un partido de tenis…Falso como un euro de madera. Las tácticas eran más sencillas: disparar cuantas veces sean necesarias y lo más rápido que se pueda. Un fiel reflejo de lo que digo, y más historicamente correcto, es la escena de la famosa batalla de Barry Lyndon:
Aquí se ven a los franceses hacer no una ni dos ni tres veces fuego contra los ingleses que avanzan, cubriendo las bajas que se producen con refuerzos de segunda línea.. Es que lo hacen hasta que los tienen ya encima. Vamos, como la lógica manda, no hacer na descarga y ahora a esperar a que ellos hagan la suya…
En fin, una película de palomitas, con algún hecho más o menos histórico, pero en el fondo, otro producto al gusto del Homer Simpson de turno. ¡USA! ¡USA!
Aupa Athletic!
| Imprimir artículo | This entry was posted by logseman on 26 julio, 2010 at 12:21. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |